FORMACIÓN HISTÓRICA
Lo que hoy se conoce como oriente antioqueño empezó a poblarse por españoles después de la conquista, a mediados del siglo XVI, con la instalación de los primeros mineros y propietarios de tierras en el altiplano oriental, quienes iniciaron el poblamiento y la construcción de los centros administrativos, entre ellos Rionegro y Marinilla.
En lo que hoy corresponde a Sonsón, según la relación de
Popayán y del Nuevo Reino 1.559-1.560, en ese período existió la encomienda
Maitamá con 250 indios, 40 de los cuales trabajaban en la minería, cuyo
encomendero fue Rodrigo de Soria, perteneciente a la Villa de Arma.
Durante buena parte del siglo XVII, los colonos
instalados en el oriente se dedicaron a la minería, la agricultura y el
comercio. Paralelo a estos desarrollos económicos y la formación de ciudades y
villas, empezó a crecer la población mestiza y mulata, que constituyó más del 80% de los pobladores de la región.
A finales del siglo XVIII, y a lo largo del siglo XIX, la
escasez de tierras, el aumento de la población libre y la necesidad de
autoabastecimiento hicieron desplazar a los pobladores hacia otros sitios, para
colonizar lugares más alejados de los centros urbanos en busca de buena tierra,
de amplios pastos para ganado, de salinas y ricas minas de oro. Blancos pobres,
mestizos y mulatos, marcharon hacia el sur en busca de tierras y minas al lado
de los empresarios colonizadores que contaban con los medios y las condiciones
necesarias para emprender esta arriesgada empresa. Permanente conflictos se presentaron
entre grandes propietarios y el resto de la población de colonos asentadas en
sus dominios. Los colonos más acaudalados pudieron compras las tierras y
establecerse rápidamente, reproduciendo su forma de vida; pero los demás
debieron continuar hasta encontrar lugares propicios para trabajar. Fruto de
esta colonización fue la fundación de Sonsón.
A principios del
siglo XVIII, en 1.707, había ya algunos propietarios asentados en el territorio
de Sonsón. Ese año el capitán Juan Vélez de Rivero, vecino de Antioquia y
residente en Rionegro, pidió que se le
otorgara propiedad sobre un “ojo de sal” y tres estancias de tierras baldías
aledañas a las salinas, ubicadas “entre el rio Buey y el Arma”. Más tarde, en 1.717, esta
propiedad pasó a su yerno el Alferez Esteban de Arango, durante la gobernación
de José Yarza.
En 1.753, siendo alcalde de Rionegro don Felipe Villegas
y Córdova, registró una mina en la Talanquera, sitio de Palenque, y en 1.761
pidió que se le registrara y adjudicara otra mina en la quebrada Santa
Catalina, en los alrededores del Rio Buey.
Es precisamente en esa década de 1.760, cuando se
iniciaron los pleitos del señor Villegas con el primer propietario Juan Vélez
de Rivero, y posteriormente con los colonos.
En 1.760, el Alferez Felipe Villegas gestionó ante las autoridades el reconocimiento de una merced de tierras hecha entre el rio Arma y el Buey, en tierras ocupadas por el Alferez Esteban de Arango, sucesor del capitán Vélez de Rivero, alegando para ello que la había solicitado hacía más de 50 años sin habérsele otorgado el título de propiedad.
Tres años más tarde
le concedieron título de propiedad a Villegas entre el Rio Buey y el Arma: “ el
rio Piedras, de él abajo hasta sus cabeceras y de éstas cortando derecho a las
cabeceras del rio Buey y de éstas cortando por derecha a las de rio Arma, él
abajo hasta encontrar el rio Buey”.
Los primeros intentos de fundación de Sonsón se
realizaron en agosto de 1.789, cuando un
grupo de 35 vecinos de Rionegro y Marinilla
suscribieron un documento para el gobernador de la provincia de Antioquia,
Francisco Baraya, solicitando que les permitiera establecerse en las tierras de
Felipe Villegas, conocidas como montañas del Valle de Sonsón y ubicadas desde
la cordillera que divide las aguas de la quebrada Yeguas y el Rio Aures hacia arriba, por ser tierras desiertas
y no estar cultivadas; el objetivo era fundar allí una nueva población y
fomentar el comercio. Esta petición fue aprobada el 27 de agosto del mismo año.
El 8 de enero de 1.791 fue aprobada la fundación de la
población con el nombre de San José de la Espeleta de Sonsón, al no haber
presentado Felipe Villegas los títulos de propiedad de las tierras; para los 40
colonos compraron parcelas por valor de $2.000. para justificar la fundación de
San José de la Espeleta de Sonsón, el gobernador Barayá adujo entre otras las
siguientes razones: “ ameno, fértil y abundante de las tierras de Sonsón, lo
benigno y sano del clima”; la fundación contribuiría al “ bien y felicidad de
la provincia”; daría ventajas a “ambas majestades”; haría propicio el comercio
hacia Mariquita; daría oportunidades a los “ociosos, vagos” de Rionegro y
Marinilla sin “tierras para edificar casas y mantenerse” para descubrir
abundantes y ricas minas y salados.
Con el fin de adelantar esta fundación se nombraron como
jueces pobladores a José Matías Arias Bueno, residente en Concepción, y Juan
Bautista Gutirérrez de Lara, vecino de El Retiro. Pero vinieron luego los
enfrentamientos entre estos dos por querer asumir Gutiérrez de Lara el papel
central en la selección y asignación de solares y pretender que se hiciera en
el paraje Los Chorreados, sitio que no poseía suficientes aguas, en opinión
Arias Bueno, quien proponía que se realizara la fundación en Llano Grande,
donde está actualmente la población.
Esos enfrentamientos se agudizaron más al intervenir los
colonos, quienes alegaban que Gutirérrez se proponía llevar allí a los blancos
ricos, siendo esa una población para mestizos pobres; ello causó la renuncia de
los jueces pobladores.
Fue en esa época (1.795) cuando llegó a la región el
rionegrero don José Joaquín Ruiz y Zapata con la idea de comprar parte de las
tierras del hijo de Felipe Villegas, don José Antonio, y las adquirió a crédito
por mil castellanos, deuda de la que sólo había cancelado 200 castellanos trece
años después. (un castellano equivalía a 8 tomines y un tomín a 8 gramos de
oro).
Dadas las vinculaciones de Ruis y Zapata con las
autoridades provinciales y ser conocedor del sitio, se le nombró juez poblador
y trasladaron el poblado a Llano Grande, en la Loma de Maitamac, en los primero
años del siglo XIX. El 31 de diciembre de 1.803 empezó a parcelarse la tierra,
aunque realmente la población se inició en 1.799, año en el cual habitaban en
ella 69 familias, además de 37 hombres y 8 mujeres solteras, para un total de
375 habitantes. Al año siguiente había 124 cabezas de familia; y en 1.808 residían 2.173 habitantes, entre
ellos 40 esclavos.
Los terrenos se distribuyeron inicialmente alrededor de
la plaza, formada por 1.200 varas en cada uno de sus cuatro lados. Para la
iglesia se destinó un lote de 60 varas
de largo por 30 de ancho. Así mismo se eligieron los terrenos para la casa de
gobierno, la casa cural y la cárcel.
En Sonsón los vecinos elegían anualmente su propio juez,
desde 1.796. La actividad económica fundamental era la producción agrícola; la
explotación minera era escasa, sólo 11 pobladores se dedicaban a esta actividad
entre ellos Ruiz y Zapata quien introdujo algunos esclavos, tal como lo había
hecho anteriormente el juez poblador Gutiérrez de Lara.
La iglesia fue construida en 1.810, después de 15 años de
habérselo propuesto los vecinos. Entre 1.800 – 1.803, el poblado tuvo una
iglesia pajiza, elevada a la categoría de viceparroquia, dirigida por el Padre
Silvestre Duque de Estrada hasta 1.807. Luego, en 1.808, los vecinos se
comprometieron a mantener el curato, erigiéndose la parroquia y nombrándose el
primer cura en propiedad al presbítero José Tomás Henao, de Rionegro, quien
inició la construcción del templo en tapia y teja, impulsó la educación y
fomentó el desarrollo económico, dándole prioridad al cultivo al cultivo del
trigo para lo cual construyó los primeros molinos mecánicos entre 1.816 y 1.820.
Sonsón se
convirtió, a lo largo del siglo XIX, en el centro proveedor de la colonización
hacia el sur. Desde allí emergieron corrientes colonizadoras que se dirigieron
hacia Caldas, Quindío y Tolima, creando nuevas ciudades; fue así como, entre
otros, Fermín López fundó a Salamina y Santa Rosa de Cabal; Manuel Grisales y Silverio
Buitrago fundaron a Manizales el 12 de octubre de 1.849 y nombraron como primer
alcalde al sonsoneño Antonio Ceballos; Valerio, Francisco y Juan María
Marulanda coadyuvaron al nacimiento de Pereira (1.863); Juan de la Cruz Carmona
colaboró con el nacimiento de Armenia; Luis María y Baltazar Ramos fundaron a
Pensilvania (1.866).
REFERENCIAS:
Colección de estudio de localidades, INER-CORNARE,
Sonsón, Pág. 23, 24. 25, 26, 27, 28 y 29.
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